El resultado de las intermedias en Estados Unidos dejó a los demócratas con mayoría en ambas cámaras, un cambio que parece importante hasta que uno recuerda que las prioridades de Washington con México son más tercas que la suegra en la sobremesa. El doctor José Joel Peña Llanes, internacionalista, lo resume sin rodeos: lo que se mueve es el equilibrio de fuerzas, no el menú de exigencias.
Peña Llanes explica que ahora habrá más contrapesos a Donald Trump y quizá nuevos canales de diálogo, pero los temas de siempre —seguridad, migración y comercio— seguirán ocupando el primer lugar porque trascienden partidos. La presidenta Claudia Sheinbaum ya dejó claro que México negocia con el Ejecutivo federal, no con el Congreso, y el académico confirma que así funcionan las cosas: los tratos fuertes se hacen entre gobiernos. Aun así, el Legislativo gringo puede meter las manos en presupuestos y leyes, por lo que conviene mantener la puerta abierta sin cerrar la comunicación. El especialista advierte que una actitud pasiva solo subiría las exigencias, mientras que ser claros sobre los beneficios del T-MEC —cuya revisión anual viene en 2027— sigue siendo la mejor jugada.
En materia comercial, demócratas y republicanos comparten inquietudes, así que el gobierno mexicano deberá explicar con precisión por qué conviene mantener el tratado tal cual. Trump conserva facultades para aranceles, aunque una mayoría demócrata podría intentar limitarlas más adelante. De cualquier forma, la relación bilateral no depende de una sola elección ni de una sola cámara.
Peña Llanes considera prematuro medir si México sale fortalecido o no, pero recomienda aprovechar el momento para ampliar márgenes de negociación sin olvidar que las diferencias persistirán más allá de 2028.




