En una sesión del Consejo General del INE que parecía sacada de una serie de suspenso, el consejero Uuc-kib Espadas soltó un discurso cargado de advertencias sobre la gestión anterior de Guadalupe Taddei Zavala. El mensaje llegó justo cuando se formalizó el nombramiento de Blanca Cruz García como presidenta provisional, y generó más revuelo que una venta de garaje en domingo.
Espadas, quien antes respaldaba la mayoría de acuerdos con Taddei desde 2023, describió una crisis profunda en el instituto. Señaló que las acusaciones circulando en medios revelan una complicidad entre poder y dinero que daña la confianza pública. Sus frases más repetidas en redes fueron las que compararon la renuncia con un “enamoramiento del dinero” que no se cura con golpes institucionales, y la idea de que quien delinquió ayer probablemente lo hará mañana. El consejero también advirtió contra prácticas como vender material electoral estado por estado o permitir que el INE se convierta en mercado de impunidad.
Aunque el tono fue de ruptura con el pasado, Espadas ofreció respaldo directo a Cruz García. Le recordó que recibe un organismo golpeado en credibilidad y que la tarea de restaurarlo requiere fincar responsabilidades sin importar jerarquías. Insistió en acreditar ante la sociedad que los recursos electorales se usan realmente en elecciones y no en privilegios ajenos. También exigió blindar la autonomía frente a presiones externas y recuperar la confianza ciudadana que antes alcanzaba a ocho de cada diez mexicanos.
Al final, el mensaje dejó claro que la depuración interna debe continuar sin pausas, aunque el escándalo parezca más grande de lo que los hechos sostienen.




