El Ministerio de Hacienda colocó 5.200 millones de dólares en bonos globales para pagar el presupuesto del 2026, y la demanda llegó a 17.149 millones, casi tres veces y media más de lo ofrecido. Los inversores del mundo entero se pelearon por esos papeles como si fueran la última empanada en una fiesta de fin de mes. El resultado es que el peso colombiano recibe un empujón que podría mantener al dólar más bajo de lo esperado durante lo que queda de año y el siguiente.
Los analistas calculan que el gobierno necesitará entre 19.000 y 34.000 millones de dólares en financiamiento externo entre 2026 y 2027. Esa cantidad de billetes verdes entrando al país es como si alguien abriera la llave del grifo en plena sequía cambiaria. El efecto se sentirá de verdad cuando los dólares empiecen a llegar y se conviertan en pesos para pagar cuentas, no antes.
Felipe Campos, de Alianza Valores, ubica este endeudamiento como el tercer factor que presiona el dólar hacia abajo, detrás de la ley de gasto y los temas con el Fondo Monetario. Daniel Velandia, de Credicorp Capital, estima que la divisa podría caer entre 100 y 150 pesos a lo largo del año por este motivo. Juan David Ballén, de Aval, cree que el dólar se mantendrá relativamente bajo mientras sigan entrando estos recursos.
Catalina Tobón, de Skandia, advierte que todo depende de si el gobierno pasa los dólares por el mercado o los negocia directo con el Banco de la República. Si el billete verde sube de forma sostenida, perderíamos el beneficio actual de menor inflación en productos importados. Además, el precio de la gasolina y el diésel podría complicarse si el gobierno decide no subirlos y el déficit del fondo de estabilización se agranda.
Los analistas coinciden en que el mercado ya tenía incorporada buena parte de estas cifras, por lo que la sorpresa no será tan grande. Aun así, si no hay un terremoto en el dólar a nivel mundial, el cierre del año podría estar más cerca de los 3.000 que de los niveles actuales. Al final, el peso parece estar celebrando con champán mientras el dólar mira el reloj y pregunta si ya es hora de retirarse.




