El Guadalajara aprovechó un despiste monumental de Monterrey para llevarse tres puntos que lo subieron al subliderato del Apertura 2026. Con un gol de Roberto Alvarado y un portero que parecía sacado de un videojuego, Chivas ganó 1-0 en el estadio rival y dejó a Rayados preguntándose cómo se les complicó tanto la noche.
El encuentro empezó con tanta tensión que parecía final de película de acción barata. Al minuto nueve, Víctor Guzmán regaló el balón como si fuera un regalo de Navidad adelantado. Santiago Sandoval lo recogió y la jugada terminó con Alvarado definiendo dentro del área para poner el 1-0. Monterrey intentó reaccionar empujando líneas y generando ocasiones, pero la falta de puntería y un penal que Lucas Ocampos mandó al olvido mantuvieron la ventaja visitante. El guardameta Raúl Rangel voló como si tuviera propulsores para atajar el disparo y mantener el marcador.
En la segunda mitad llovió a cántaros y la tormenta pareció complicar más a los locales. Al 90+1 el árbitro expulsó a Orbelín Pineda por una falta discutible, y minutos después el VAR anuló un gol de Diego Rossi por una mano que nadie vio venir. Matías Almeyda, desde el banquillo rayado, vivió el reencuentro con su ex equipo entre gestos de frustración y recuerdos del título de 2017. Monterrey se quedó con diez y sin respuestas claras.
Al final, Chivas celebró una victoria que huele a buen cierre de fase regular, mientras Rayados tendrá que repasar la jugada del penal como quien revisa un mal chiste que nadie entendió.




