Faltan apenas siete días para que el Autódromo Hermanos Rodríguez se convierta otra vez en el escenario de una fiesta sobre ruedas. Sergio Checo Pérez se prepara para disputar su carrera número trescientos en la Fórmula Uno, un número que suena más a marcador de billar que a hazaña deportiva. El tapatío lo hará con la nueva escudería Cadillac, y lo celebrará frente a su público en la Ciudad de México, entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre.
El piloto ya pasó por Sauber, McLaren, Force India, Racing Point y Red Bull antes de llegar al equipo estadounidense. Ahora integra un club muy exclusivo donde solo figuran nombres como Hamilton, Schumacher, Vettel, Alonso, Button, Räikkönen y Barrichello. Mientras tanto, el resto de los mortales seguimos contando vueltas en el periférico sin llegar ni a la trescientos. La edición de este año será la undécima desde el regreso del Gran Circo en 2015, con una sola ausencia por la pandemia, y se espera una derrama económica que supera los veintidós mil millones de pesos. Federico González Compeán, director del evento, ya planea platicar con Stefano Domenicali para extender el contrato más allá de 2028.
El circuito de la Magdalena Mixhuca recibirá también a Franco Colapinto y Gabriel Bortoleto, los otros latinoamericanos en la parrilla. Checo ha dicho que regresar fue la mejor decisión y que celebrar los trescientos en México supera cualquier sueño. La afición, por su parte, ya prepara el grito colectivo que suele escucharse cuando el semáforo se pone en verde. Porque en este país, hasta las vueltas cuentan más cuando se dan en casa.




