Donald Trump anunció que ayudará a cualquier estado gringo que quiera forrarse con una inteligencia artificial tan lista que podría hasta aprobarle los exámenes de primaria. Según él, esto es puro oro y solo un tonto diría que no a tanto billete cayendo del cielo.
El expresidente comparó la superinteligencia con un billete de lotería que aparece debajo de la almohada, pero advirtió que los demócratas quieren ponerle candado al cofre. “¡Son ORO!”, gritó en mayúsculas como si estuviera vendiendo aspiradoras en un programa de medianoche.
Mientras tanto, los mercados temblaron como gelatina en un terremoto y los demócratas ya preparan planes para regular la máquina antes de que aprenda a votar por su cuenta. Trump, fiel a su estilo, prometió colaborar con quien quiera hacerse rico y mandó al carajo a los que prefieren quedarse pobres pero con principios.



