¡Toma premio! Le dan un trofeo a la Corte Penal por aguantar los berrinches de Trump

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En un giro de los acontecimientos más predecible que el final de una telenovela, el Parlamento Europeo decidió que la mejor forma de ayudar a la Corte Penal Internacional (CPI) era darle un premio con un cheque. Este jueves, le otorgaron el premio Sájarov, que es como el premio de consolación del concurso de popularidad geopolítico, a la pobre CPI y a sus trabajadores, quienes actualmente están más presionados que botón de elevador en hora pico gracias a las ocurrencias de Donald Trump. Al parecer, el expresidente de Estados Unidos decidió que sancionar jueces es su nuevo pasatiempo, dejándolos con menos acceso a su dinero que un adolescente castigado.

La cosa tuvo su chismecito interno, por supuesto. Mientras el líder de la oposición de Tanzania, un tal Tundu Lissu, ya se veía con el trofeo en la mano y practicando su discurso de agradecimiento, los socialdemócratas y sus amigos metieron un gol de último minuto. En una votación a puerta cerrada, más secreta que la receta de la abuela, decidieron que era mejor premiar a la corte que tiene a medio mundo de cabeza. Lissu se quedó con un palmo de narices, apoyado por grupos que al final pesaron menos que un paquete de palomitas, mientras la ultraderecha decidió que era mejor irse por un café que participar en el drama.

Para los que viven debajo de una piedra, la CPI es básicamente ese valiente del salón que se atreve a acusar con la maestra a los abusones del recreo, solo que los abusones son presidentes y generales. Nació con la idea de que nadie, por muy elegante que sea su traje o muy grande que sea su ejército, se salvara de la justicia. Hoy en día, andan investigando desde Ucrania hasta Palestina, metiendo las narices en los asuntos más espinosos del planeta. Su lista de «clientes distinguidos» incluye a Vladímir Putin y a Benjamín Netanyahu, lo que les ha ganado más enemigos que un árbitro de fútbol.

El verdadero problema es que, mientras Europa les da palmaditas en la espalda y un cheque de 50.000 euros, Trump les cortó el internet y les canceló la tarjeta de crédito. Las sanciones de Estados Unidos han puesto a la CPI en una situación tan precaria que pronto tendrán que hacer rifas para poder pagar la cuenta de la luz. El premio Sájarov, que en el pasado lo ganaron gigantes como Nelson Mandela, ahora sirve para que los abogados de la corte puedan, con suerte, comprarse un café decente mientras descubren cómo seguir operando sin acceso al sistema financiero. La ceremonia de entrega será en diciembre, donde seguramente habrá muchos canapés y sonrisas para la foto, mientras los premiados revisan su aplicación del banco con cara de espanto.

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