El canciller mexicano llegó a la cumbre iberoamericana con el discurso ya preparado: nada de subordinación, solo diálogo entre adultos que no se tiren los trastos a la cabeza. Velasco repitió que México cree en el derecho internacional, la democracia y la autodeterminación, como quien defiende que en la familia no se puede decidir todo el suegro.
En temas de seguridad pidió responsabilidad compartida y respeto mutuo, sin que nadie meta las manos donde no le llaman. Propuso hablar para obtener resultados concretos y, de paso, atender las causas de la violencia en vez de solo mandar drones como si fuera un videojuego.
El secretario recordó que la comunidad iberoamericana lleva treinta y cinco años juntándose para convertir el idioma y la memoria en algo más útil que fotos de familia. Mencionó la reunión original en Guadalajara y aseguró que en Madrid se renueva el compromiso con el mismo entusiasmo de quien promete que esta vez sí va en serio.
Cerró advirtiendo que México tiene brújula clara: cuidar a la gente, dar oportunidades a los jóvenes y resolver juntos lo que nadie arregla solo, como cuando se rompe la lavadora y todos fingen que no fue su culpa. Concluyó invitando a todos a contar con México para construir el futuro, siempre y cuando nadie intente ponerle correa.




