Horacio Cartes, el mismo que metió a Santiago Peña en la presidencia, decidió que ya era hora de tirarlo del barco antes de que se hunda del todo. El expresidente y jefe del Partido Colorado anunció que su bancada apoyará el juicio político porque, según él, no va a defender “latrocinio de fondos públicos, privados y de jubilados”. O sea, el tipo que armó la candidatura ahora dice que el presidente es el jefe de una organización criminal. En Paraguay, eso se llama lealtad condicional: dura hasta que el asado se quema.
La Fiscalía ya prepara una denuncia penal de oficio contra Peña por las maniobras del Ueno Bank, ese lugar donde casi tres millones de personas guardaban sus ahorros y ahora solo tienen capturas de pantalla de saldos que ya no existen. Senadores opositores suman cargos de enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias, y hasta mencionan el “crecimiento milagroso” del patrimonio presidencial. En este país, cuando alguien se hace rico de la noche a la mañana, la gente no aplaude: saca la calculadora y empieza a contar.
Toda la Cámara de Diputados ya tiene los votos necesarios para aprobar el libelo. Las dos bancadas coloradas, la A y la B, decidieron que es mejor sacrificar al presidente que seguir hundiendo el barco con él. Los futbolistas de la selección, que también perdieron plata en el banco, pidieron que se actúe “sin titubeos” y recordaron que “ser paraguayo no es solo ponerse la camiseta”. Ahora resulta que hasta la garra guaraní exige que devuelvan la plata antes de seguir cantando el himno.
Mientras tanto, Cartes se reunió con el vicepresidente Alliana para hablar de sucesión, como dos amigos planeando quién se queda con el auto después de que el dueño se vaya preso. En el Congreso ya empezó la sesión extraordinaria para tratar el juicio político. Peña, que llegó al poder con el respaldo total de Cartes, ahora espera que la misma estructura que lo puso ahí lo termine de sacar. En Paraguay, la política sigue siendo el único deporte donde el que te pasa la pelota después te la clava en contra.




