Netflix se desploma porque los jóvenes ya prefieren videos de baile que sus dramas eternos

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Parece que a Netflix, el gigante que nos enseñó a cancelar planes para quedarnos en pijama, le está dando un ataque de pánico bursátil. Sus acciones se han ido a pique con más drama que una telenovela de las nueve, acumulando una caída del 46,44% en el último año. Los inversionistas de Wall Street están más nerviosos que un gato en un cuarto lleno de mecedoras, al darse cuenta de que el futuro del crecimiento de la compañía es más incierto que el final de una serie que acaban de cancelar.

El principal villano de esta historia no es un monstruo de otra dimensión, sino algo mucho peor: la capacidad de atención de un pez dorado. La competencia de YouTube y TikTok es tan brutal que la gente ahora prefiere ver un video de 15 segundos de alguien haciendo una coreografía mal hecha que comprometerse con una temporada de ocho horas. Según las mediciones, YouTube ya se come el 14% del consumo televisivo en Estados Unidos, mientras que Netflix apenas alcanza un triste 7,8%, demostrando que los videos de gatitos le están ganando la partida a las producciones millonarias.

Para arreglar el asunto, Netflix tuvo la brillante idea de meter publicidad hasta en la sopa, pero su plan maestro va más lento que una conexión a internet de los noventa. La compañía tuvo que bajar sus expectativas de ingresos por anuncios de 3.000 a 2.700 millones de dólares, un pequeño error de cálculo de 300 millones que a cualquiera se le pasa. Esto, sumado a que el crecimiento de sus ingresos generales se desacelera por cuarto trimestre consecutivo, tiene a los jefes sudando frío.

En un intento desesperado por parecer relevante, Netflix ahora va a transmitir partidos de la NFL y hasta una pelea de boxeo. Es el equivalente a que tu abuelo se ponga una gorra para atrás para intentar encajar con la chaviza. Además, como en toda buena crisis corporativa, ya anunciaron el despido de unos 1.000 empleados, porque nada dice “estamos innovando” como dejar a un montón de gente sin trabajo justo antes de las fiestas.

Lo más cómico de toda esta situación es que, a pesar del evidente incendio, el 72,3% de los analistas sigue recomendando comprar acciones de Netflix. Es como si el capitán del Titanic, con el agua a los tobillos, te dijera que es un excelente momento para invertir en la naviera. Mientras tanto, el codirector ejecutivo, Ted Sarandos, admite que el negocio “no está creciendo tan rápido como nos gustaría”, que es la forma más elegante de decir “¡Sálvese quien pueda!”.

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