Mastercard decidió que ya no basta con estar treinta años en Venezuela y ahora quiere meterse de lleno en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional por tres temporadas. La idea es que la gente use pagos digitales hasta para comprar el perro caliente en la tribuna mientras el bateador se queda mirando el tercer strike. Todo esto llega envuelto en un clima de optimismo que, según la empresa, abre puertas para que la gente deje el efectivo y adopte tecnologías más modernas.
El vicepresidente Carlos Quintero explicó que la compañía pasó de solo acompañar al venezolano a querer formar parte activa de esa nueva economía. Entre las jugadas que preparan están los pagos sin contacto, la tokenización de datos y la migración de las viejas tarjetas Maestro hacia débito Mastercard, que promete más seguridad y menos complicaciones al momento de pagar. Venezuela figura como uno de sus mercados más importantes en la región, aunque nadie suelta las cifras exactas de crecimiento.
La alianza con la liga busca conectar con el público donde más le duele: en el corazón beisbolero. Por primera vez en ochenta años de la LVBP, una marca como Mastercard aparece como patrocinador oficial. La meta es que los aficionados usen sus tarjetas en los estadios y que el béisbol sirva de anzuelo para que más gente adopte los pagos electrónicos sin tanto drama.
Como parte del paquete aparece la iniciativa “Lunes de Béisbol”, donde los partidos del lunes se ven gratis por YouTube gracias a la compañía. Quintero asegura que evalúan experiencias adicionales para los fanáticos, aunque todavía no detalla si habrá descuentos en cervezas o solo más opciones para pagar con el teléfono. El ejecutivo, que es venezolano, dice sentir orgullo de participar en ese progreso y compara la situación con una inversión que genera empleo y, con suerte, más transacciones digitales.
El plan completo apunta a que la gente deje el billete arrugado y empiece a usar la tarjeta hasta para el boleto de la tribuna. Si todo sale como esperan, hasta el umpire podría terminar cobrando el out con un simple toque sin contacto. Por ahora, la apuesta sigue siendo que el optimismo del mercado se convierta en más gente pagando con plástico mientras grita en las gradas.




