Las acciones tecnológicas perdieron terreno por segunda jornada seguida tras resultados que decepcionaron a los inversores. El índice Kospi de Corea del Sur cayó más del tres por ciento, arrastrado por Samsung y SK Hynix. El MSCI Asia Pacífico bajó un cero coma tres por ciento y los futuros del Nasdaq 100 retrocedieron un uno coma cinco por ciento.
Alphabet registró su mayor caída en Wall Street tras presentar cuentas que no convencieron. Amazon se hundió un siete coma tres por ciento en las operaciones posteriores al cierre por el aumento del gasto y la desaceleración de su negocio en internet. Intel perdió un veintitrés por ciento después de que sus previsiones de ingresos quedaran por debajo de lo esperado.
Los inversores exigieron algo más que promesas sobre inteligencia artificial y comenzaron a rotar su dinero hacia otros sectores. Más de cuatrocientas empresas del S&P 500 cerraron en positivo mientras el índice de semiconductores de Filadelfia bajó un uno coma cuatro por ciento. Microsoft, sin embargo, colocó veinticinco mil millones de dólares en deuda con una demanda extraordinaria.
La aversión al riesgo también golpeó a las criptomonedas tras un presunto hackeo en Binance que provocó congelaciones de activos y una fuerte caída de precios. Los bonos del Tesoro subieron mientras el petróleo avanzó por posibles tensiones militares entre Estados Unidos e Irán. La economía estadounidense siguió creciendo, pero la inflación mostró señales persistentes.
En medio de tanto movimiento, el mensaje quedó claro para muchos: las valoraciones altas necesitan resultados concretos y no solo titulares sobre inteligencia artificial. Los mercados asiáticos sintieron el eco de la cautela de Wall Street. Por ahora, el dinero busca refugio donde las promesas parezcan menos costosas.




