La farmacéutica británica AstraZeneca está evaluando la posibilidad de crear vacunas contra el cáncer, un campo que promete mucho pero sigue generando escepticismo entre los propios investigadores. El consejero delegado, Pascal Soriot, lo comentó durante la conferencia de la Sociedad Europea de Oncología Médica celebrada en Madrid. El equipo de investigación lleva años trabajando con tecnología de ARN mensajero y cree que puede aportar algo útil en este terreno.
La empresa ya tiene experiencia en vacunas tras desarrollar una contra la covid con la Universidad de Oxford, aunque su fuerte sigue siendo el desarrollo de fármacos oncológicos y cardiometabólicos. Soriot adelantó que se sabrá más sobre estos planes en los próximos meses. Por ahora, la idea sigue en fase de debate interno y sin proyectos concretos anunciados.
Una vacuna personalizada contra el melanoma desarrollada por Moderna y Merck redujo un 42 por ciento la probabilidad de que los tumores reaparecieran, un dato que los oncólogos celebraron como avance. Sin embargo, los inversores no se mostraron tan entusiasmados con los resultados. AstraZeneca reconoce que otras compañías están mejor posicionadas para avanzar rápido en las vacunas personalizadas.
El vicepresidente ejecutivo de oncología, Dave Fredrickson, señaló que el grupo de enfermedades infecciosas de la empresa sí muestra interés en las vacunas no personalizadas. Estas podrían aplicarse a muchos pacientes con el mismo tipo de cáncer, aunque las pruebas de su eficacia siguen siendo limitadas. Los investigadores esperan que un enfoque híbrido pueda ofrecer mejores resultados en el futuro.
Susan Galbraith, responsable de investigación oncológica, advirtió que el coste y el tiempo de fabricación de las vacunas personalizadas complican su uso masivo. La empresa quiere asegurarse de que puede destacar en cualquier área antes de lanzarse de cabeza. Por ahora, prefieren no competir donde otros ya llevan ventaja y seguir observando cómo evoluciona la tecnología.




