El cantante tejano Bobby Pulido decidió que tres décadas de giras eran suficiente y ahora busca un escaño en la Cámara de Representantes. En entrevista con Jesse Cervantes el 30 de junio de 2025, explicó que estudió Ciencias Políticas y que siempre quiso servir a su gente, aunque postergó esa meta por los reflectores. Su postura suena sencilla: demócrata de corazón, pero con valores conservadores del sur de Texas que no piensa cambiar por consignas de partido.
Pulido asegura que Estados Unidos ya no tiene dos fuerzas políticas, sino cuatro: progresistas y centroizquierda en un lado, centroderecha y el movimiento MAGA en el otro. Según él, la gente común queda atrapada en el medio mientras los extremos se pelean por el micrófono. Comparó la situación con un restaurante donde todos piden lo mismo pero el mesero solo trae dos menús y te obliga a elegir entre picante o más picante. En el tema migratorio, el artista recordó que vive en la frontera y que la ley debe aplicarse, aunque criticó redadas que separan familias sin historial criminal y afectan sectores como la construcción y la agricultura.
Sobre Trump, Pulido señaló que esta presidencia difiere de la de 2016 porque ahora el círculo cercano parece evitar cualquier cuestionamiento. Aun así, aclaró que el riesgo de poder excesivo no es exclusivo de un bando y mencionó excesos similares en otros estados. Su música, insistió, sigue siendo para todos: republicanos, demócratas, Morena, PRI y PAN incluidos. Si llega al cargo, resumió su plan en una frase: servir a la gente y punto.
El artista plantea que los votantes deberían enfocarse en lo que comparten en lugar de convertir cada diferencia en una guerra de vecinos. Su llegada a la contienda llega justo cuando la polarización convierte cualquier opinión intermedia en sospechosa, como si equilibrar convicciones personales con lealtad partidaria fuera un acto de malabarismo en un circo sin red.




