En Riad, Saúl “Canelo” Álvarez volvió a reinar en las 168 libras tras vencer a Christian Mbilli en doce asaltos. Lo que llamó la atención no fue solo el resultado, sino el análisis de Juan Manuel Márquez, quien vio al francés más parecido a un actor que repite líneas que a un peleador dispuesto a pelear.
Márquez señaló que Mbilli abandonó la presión constante que lo había hecho incómodo antes. En su lugar, optó por combinaciones rápidas sin continuidad, sin golpes al cuerpo ni intentos de cerrar distancia. El excampeón comparó la estrategia con un guion de película de bajo presupuesto: todo planeado de antemano y sin cambios aunque la trama exigiera algo distinto. Según Márquez, el francés caminaba hacia atrás en vez de avanzar, permitiendo que Canelo controlara el ritmo y eligiera los momentos para contraatacar. La esquina de Mbilli tampoco ordenó ajustes, dejando que el mexicano administrara la pelea con la calma de quien ya sabe cómo termina la historia. Canelo, por su parte, aprovechó la falta de variantes para moverse con precisión y responder con contragolpes limpios.
Al final, Márquez concluyó que Mbilli repitió la misma fórmula sin resultado, mientras Canelo entendió que bastaba con esperar. En Riad quedó claro que un rival con guion fijo le facilita la vida hasta al más experimentado de los campeones.




