El peso chileno encabeza las ganancias entre las monedas de la región al inicio de noviembre con una subida del 1,33 por ciento frente al dólar. En cambio el guaraní paraguayo acumula una caída del 3,15 por ciento en el mismo periodo. La diferencia resulta tan llamativa como ver a un vecino celebrar una herencia mientras el de al lado pierde hasta la camisa.
El abaratamiento del petróleo ha favorecido a Chile como importador y ha dado aire al peso local. El Banco Central de Paraguay intervino Ueno Bank por problemas de capitalización y eso terminó de hundir al guaraní. Los bonos soberanos paraguayos con vencimiento en 2055 perdieron un centavo por dólar y los títulos del banco afectado bajaron hasta 86 centavos.
La renuncia del presidente del Banco Central de Paraguay se produjo justo después de la intervención y generó más nervios en el mercado. Carlos Carvallo explicó que dejaba el cargo para que la institución tuviera calma y pudiera trabajar. El episodio recuerda a esas reuniones familiares donde alguien se levanta de la mesa para que los demás dejen de discutir.
Los analistas de BBVA señalaron que la baja del crudo beneficia a varios importadores latinoamericanos mientras el mercado evalúa las próximas decisiones de política monetaria. En Perú la inflación de octubre superó las expectativas y reforzó la idea de que el banco central podría endurecer su postura. Colombia enfrenta menor disponibilidad de dólares tras la compra de dos mil millones por parte del Banco de la República.
El dólar estadounidense muestra fuerza respaldado por los rendimientos de los bonos del Tesoro y el mercado descuenta un posible aumento de tasas en diciembre. Las monedas de la región seguirán atentas a la evolución del petróleo y a las decisiones de los bancos centrales. Mientras tanto el peso chileno sigue subiendo y el guaraní sigue bajando como si hubieran apostado en direcciones opuestas en la misma carrera.




