La acción de Alphabet sufrió un golpe brutal en Wall Street, con una caída cercana al 13 por ciento que la dejó en 283 dólares. Fue su mayor descenso diario desde que salió a cotizar, y todo por unos resultados que mezclaron buen crecimiento en la nube con una publicidad que flojea y costos de inteligencia artificial que suben como espuma.
Los ingresos trimestrales llegaron a 127 mil 580 millones de dólares, por debajo de lo esperado, mientras el beneficio operativo también decepcionó. Google Cloud creció fuerte y alcanzó un margen operativo del 36 por ciento, pero el negocio publicitario y YouTube no cumplieron las metas. Los analistas, aun así, ven un potencial de recuperación del 43 por ciento en los próximos doce meses.
El consenso de los expertos apunta a un precio objetivo promedio de 399 dólares, y el 94 por ciento recomienda comprar. Algunos, como los de Citi y UBS, bajaron sus objetivos pero mantuvieron la calificación positiva. Nadie sugiere vender, aunque todos reconocen que la monetización de la inteligencia artificial sigue siendo un dolor de cabeza.
El flujo de caja libre terminó negativo en más de 9 mil millones de dólares, y la empresa planea invertir entre 195 mil y 205 mil millones en capital durante el próximo año. Los analistas advierten que el crecimiento de las consultas con IA es alto, pero genera menos ingresos por búsqueda que el sistema tradicional.
Al final, el mercado parece apostar a que Alphabet logrará convertir todo ese gasto en IA en dinero real, aunque por ahora el remedio parece más caro que la enfermedad. Los inversores tendrán que decidir si vale la pena subirse al carro o esperar a que el humo de la inteligencia artificial se aclare un poco.




