Cuauhtémoc Cárdenas cerró su ciclo público con una entrevista que parece sacada de un guion de comedia política. El 10 de agosto de 2026 grabó su último testimonio en el podcast de Miguel Ángel Mancera, dos meses y medio antes de morir el 28 de octubre a los 92 años en el Hospital Ángeles Metropolitano. Habló del fraude de 1988, de su padre y del futuro electoral como quien revisa el periódico antes de dormir la siesta eterna.
En la casa donde vivió entre 1955 y 1963, Cárdenas corrigió la versión oficial de “la caída del sistema”. Explicó que Manuel Bartlett ordenó suspender el conteo tras una objeción del PARM sobre actas de Tula, Hidalgo. No fue un apagón técnico, sentenció, sino una orden política disfrazada de fallo informático. Esa misma tarde, junto con Porfirio Muñoz Ledo, se reunió con panistas en casa de Luis H. Álvarez para armar una protesta conjunta. Por la noche, tres candidatos opositores llegaron a Gobernación con una multitud. Rosario Ibarra leyó un documento y les respondieron que “iban a revisar”. Hasta ahí llegó todo, recordó Cárdenas entre risas.
Sobre el futuro rumbo a 2027 y 2030, rechazó hablar de alianzas y señaló la falta de propuestas concretas. “No es carta a los Reyes Magos”, dijo. Afirmó que electoralmente ya no participaría y recomendó a los jóvenes organizarse. Al final, ante la pregunta de qué seguía para él, respondió con su frase más memorable: “Pues ver cómo viene el país y opinar cuando crea yo que debo hacerlo. Y si no, mejor, calladito”. Dos meses después, el sistema que tanto criticó lo alcanzó en silencio.




