Jorge Romero, dirigente del PAN, exigió que Guadalupe Taddei se aparte del INE por supuestas irregularidades en contrataciones de materiales electorales. El panista advirtió que esto podría generar dudas para las elecciones de 2027, como si un papel con marca de agua fuera suficiente para derrumbar todo el sistema. La Auditoría Superior de la Federación inició una revisión de oficio, pero Romero ya actuaba como si el árbitro electoral estuviera a punto de colapsar por completo.
Romero planteó cuatro exigencias que suenan más a lista de compras que a propuesta seria: aclarar contratos, publicar todo, sancionar si hay fallas y reforzar controles. El dirigente insistió en que “si se simularon contrataciones, se simularán elecciones”, una comparación tan exagerada que parece sacada de una película de conspiraciones baratas. Mientras tanto, Taddei rechazó los señalamientos como un ataque político y confirmó que no dejará el cargo, recordando que las empresas cuestionadas ya trabajaban con el INE antes de su llegada en 2023.
El INE anunció que colaborará con la ASF y habilitará una plataforma pública para revisar contrataciones. Taddei señaló que el organismo cuenta con mecanismos internos para responder a auditorías y que los exfuncionarios mencionados ya no forman parte del instituto. Romero pidió imparcialidad, aunque el INE sigue operando con normalidad y sin que las investigaciones detengan sus funciones.
En medio de tanto escándalo fabricado, el verdadero avance es que el instituto mantiene sus procesos y responde con transparencia, mientras algunos prefieren dramatizar para ganar reflectores.




