Donald Trump anunciará este sábado la construcción de una planta de Audi en Macon, Georgia, donde se fabricarán los modelos Q7, Q8 y Q9 con capacidad para doscientos mil vehículos al año. La noticia llega justo cuando el presidente busca apuntalar a candidatos republicanos que van rezagados en las encuestas de ese estado clave. Volkswagen también ampliará su instalación de Scout Motors en Carolina del Sur para sumar veinticinco mil unidades anuales de un modelo aún sin definir.
La automotriz alemana espera que el anuncio le ayude a conseguir algún tipo de alivio en los aranceles que le han golpeado las ganancias. A cambio, Trump negociará un posible crédito proporcional que aplicaría a todos los fabricantes que amplíen su producción dentro del país, no solo a Volkswagen. El funcionario que reveló los detalles aclaró que cualquier acuerdo debe incluir compromisos concretos de inversión local.
La nueva planta tardará años en construirse, por lo que la producción real comenzaría recién en la segunda mitad de esta década. Audi presentó la propuesta hace pocas semanas al secretario de Comercio, quien se la llevó directamente a Trump. Mientras tanto, las ventas de la marca en Estados Unidos cayeron dieciséis por ciento hasta septiembre, afectadas sobre todo por el SUV Q5 que llega por importaciones y no cumple con el acuerdo comercial vigente.
Georgia se convierte así en escenario de un anuncio que mezcla inversión automotriz con estrategia política de último minuto. El acto se realizará en Perry, a poca distancia de Macon, donde Trump intentará movilizar votantes para evitar una derrota amplia en las elecciones de medio término. El estado, que ganó en dos ocasiones recientes, sigue siendo disputado y cualquier movimiento genera atención inmediata de ambos partidos.
Volkswagen, propietaria de Audi, busca reforzar su presencia en Norteamérica frente a la caída de ventas en China y la competencia de otros fabricantes. La decisión de instalarse en Georgia permite a la empresa reducir exposición a aranceles al tiempo que Trump obtiene un titular de creación de empleos justo antes de los comicios. El CEO del grupo ya advirtió que no puede sostener al mismo tiempo altos aranceles y grandes inversiones simultáneas.
El remate final queda en manos de los votantes, que decidirán si el anuncio de una fábrica de SUVs logra mover la aguja electoral o si solo queda como otra promesa de inversión que tardará años en materializarse. Mientras tanto, Audi seguirá importando modelos desde Europa y México hasta que las primeras unidades salgan de la nueva línea de ensamblaje georgiana.




