La actividad empresarial en Estados Unidos perdió un poco de fuelle en octubre, aunque la demanda seguía tan fuerte que las empresas aprovecharon para encarecer todo como si el cliente fuera un invitado que paga la cuenta sin mirar. El índice PMI compuesto preliminar de S&P Global bajó a 57.6 desde el máximo de cinco años registrado en septiembre, que fue 58.4. Aun así, cualquier cifra superior a 50 sigue significando que el sector privado sigue creciendo, aunque sea con la lentitud de un caracol en hora punta.
El sector manufacturero aguantó el tipo, pero el de servicios dio un pequeño paso atrás, como quien se arrepiente de haber pedido una segunda ronda. Los nuevos pedidos alcanzaron 58.2, el nivel más alto desde marzo de 2022, impulsados sobre todo por el consumo interno y un aumento de las exportaciones. Las empresas, con la cartera de pedidos hinchada, decidieron que lo mejor era trasladar los costos al cliente antes de que la cuenta llegara demasiado abultada.
Los precios de producción subieron hasta 59.8, la marca más alta desde agosto de 2022, y tanto fabricantes como empresas de servicios aplicaron subidas sin complejos. Los plazos de entrega de los proveedores empeoraron hasta 38.1, el peor registro en más de cuatro años, lo que provocó cuellos de botella que las compañías usaron como excusa perfecta para cobrar más. Chris Williamson, de S&P Global, advirtió que las presiones de costos siguen siendo el dolor de cabeza principal y que la acumulación de pedidos facilita pasar la factura al consumidor.
Los economistas esperan que el Producto Interno Bruto crezca alrededor del 3 por ciento anualizado en el trimestre julio-septiembre, sostenido por el gasto de los hogares y la inversión en inteligencia artificial. Hasta ahora, los colchones de ahorros, las devoluciones de impuestos y el buen tono de la bolsa han impedido que la economía se tambalee pese a las tensiones en Oriente Medio. Sin embargo, advierten que el conflicto podría empezar a frenar el consumo en los próximos meses.
Los fabricantes, por su parte, decidieron contratar más personal para poder atender la demanda, y el indicador de empleo en ese sector alcanzó su nivel más alto desde marzo de 2012. La Reserva Federal ya subió las tasas en 25 puntos básicos el mes pasado y se espera que las mantenga estables la próxima semana antes de otro posible aumento en diciembre. Mientras tanto, las empresas siguen subiendo precios como quien sube la apuesta en una partida que nadie sabe cuánto va a durar.




