La bolsa colombiana está más dramática que final de telenovela con gemelo malvado

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Resulta que los sabiondos de las finanzas, esos que Fedesarrollo y la Bolsa de Valores de Colombia juntan cada mes para que jueguen a ser adivinos, han vuelto a hablar. En su más reciente encuesta, que es como el chismógrafo de la economía, le preguntaron a un montón de analistas cuáles acciones les hacen ojitos. Y, para sorpresa de absolutamente nadie, la respuesta fue más predecible que el final de una película de Adam Sandler.

Ecopetrol sigue siendo la reina indiscutible del baile, la chica popular que todos invitan a salir. El 60% de los encuestados la eligió como su favorita, la misma cifra que el mes pasado. Es una popularidad tan estable que ya aburre, como escuchar la misma canción en la radio por octavo año consecutivo. La petrolera estatal no se mueve del trono, confirmando que en el mundo de las finanzas, a veces lo más emocionante es que no pase nada emocionante.

Pero aquí es donde el culebrón se pone bueno. Mientras Ecopetrol se limaba las uñas en su trono, Grupo Sura y Grupo Cibest llegaron a la fiesta con un cambio de imagen radical. Pasaron de ser los que se quedan en una esquina a ser el centro de atención, duplicando con creces su fanaticada. La preferencia por Sura saltó de un tímido 15% a un robusto 33,3%, y Cibest pasó de un 15% a un nada despreciable 26,7%. Fue el equivalente financiero a quitarse las gafas y soltarse el pelo en cámara lenta.

El drama familiar no se hizo esperar. Mientras la acción ordinaria de Cibest se volvía la sensación del momento, su hermana, la acción preferencial, fue relegada al olvido. Cayó del segundo al quinto puesto, perdiendo más de la mitad de su apoyo. Parece que los inversionistas decidieron que les gustaba más el hermano que volvió del gimnasio que el que se quedó en casa viendo series. Hasta Grupo Argos se subió a la ola de popularidad, casi triplicando su atractivo.

A pesar de todo este movimiento, los analistas siguen durmiendo con un ojo abierto, como si le debieran plata a alguien peligroso. Su mayor cuco es la «política fiscal», mencionada por el 65,4% como su principal dolor de cabeza. Es el aguafiestas oficial, el nubarrón negro que amenaza con arruinar la parrillada justo cuando la carne empieza a oler bien. La preocupación por las finanzas públicas es más constante que los trancones a las seis de la tarde.

Al final, el pronóstico general es de un optimismo más medido que un trago de licor caro. La mayoría espera que la bolsa suba un poquito, pero sin exagerar, como quien espera que su equipo gane por la mínima y sufriendo hasta el último minuto. Nadie se atrevió a soñar con ganancias de dos dígitos, demostrando que la fiesta del mercado colombiano tiene música, pero todos bailan pegados a la pared por si acaso.

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