China regaña a sus tiendas en línea y las acciones de Alibaba se caen más rápido que promesa de político

Must read

Parece que al gobierno chino se le acabó la paciencia con los productos de calidad dudosa. Las autoridades convocaron a los peces gordos del comercio electrónico, incluyendo a Alibaba, para darles un jalón de orejas monumental sobre las chucherías que venden. La reacción del mercado fue tan sutil como una estampida de elefantes en una cristalería, provocando que las acciones del gigante tecnológico se desplomaran un estrepitoso 6.3%, su peor día en dos meses.

Este sermón gubernamental desató un efecto dominó digno de un mal chiste. El índice Hang Seng Tech, que agrupa a las estrellitas tecnológicas, se hundió un 5.2%, su caída más dramática desde julio. Por su parte, el índice principal de Hong Kong, el Hang Seng, también se unió a la fiesta del pesimismo con un descenso del 3.2%, demostrando que cuando a Alibaba le da un resfriado, a toda la bolsa le da neumonía.

La reunión, que parecía una junta de padres y maestros para alumnos con malas calificaciones, contó con la presencia de Alibaba, JD.com, PDD y otras plataformas que, al parecer, necesitan un recordatorio de que un teléfono no debería explotar a la primera llamada. Según los expertos, este tipo de «recordatorios» sobre la calidad ya son un clásico, pero siguen generando más nerviosismo que una primera cita después de los cuarenta.

Para echarle más leña al fuego, los inversionistas ya andan con los pelos de punta por otros motivos. Las grandes empresas tecnológicas están gastando fortunas en inteligencia artificial con la misma fe ciega con la que uno compra un billete de lotería, y el mercado se pregunta si alguna vez verán un retorno. De hecho, el índice tecnológico ha caído un 31% en lo que va del año, borrando casi todas sus ganancias recientes.

Como si eso fuera poco, la guinda del pastel la puso la expiración de un plazo fiscal. Las familias más adineradas de China tenían 90 días para pagar los impuestos de sus fideicomisos en el extranjero, un paraíso fiscal que se les acaba de terminar. El plazo venció y, ¡oh, sorpresa!, muchos tuvieron que vender acciones para juntar el dinerito, contribuyendo al pánico general y al desplome del mercado.

Así que, entre el gobierno actuando como un padre decepcionado, el pozo sin fondo de la inteligencia artificial y los millonarios liquidando sus acciones para pagarle al fisco, el ambiente en el sector tecnológico chino está más tenso que cuerda de violín. Invertir ahí ahora mismo se siente como apostar todo al caballo que cojea.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article

- Advertisement -spot_img