Como si se tratara de la tarea más aburrida del universo, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) entregó sus observaciones a México. El pasado 14 de octubre, la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) recibió el pergamino con la lista de pendientes, dándoles 90 días para responder.
Jesús Esteva Medina, titular de la SICT, confirmó que ya tienen el informe y lo atienden con la emoción de quien llena formularios de impuestos. Según explicó, la notificación llegó justo cuando el país estaba más ocupado que organizador de bodas, preparando todo para el Mundial. Mientras el planeta hablaba de fútbol, la FAA pedía papeles. Prioridades, supongo. La documentación se entregó en agosto sin mayor drama, demostrando una eficiencia que seguramente sorprendió a más de un burócrata con lentes bifocales.
Las observaciones, según parece, son de carácter técnico y administrativo, el equivalente a notar que una coma estaba fuera de lugar en la página 347. Esteva Medina aclaró que a los estadounidenses también les preocupaba el tema del presupuesto, a lo que el gobierno respondió con un tranquilo “hay lana de sobra, no solo para operar, sino para fortalecer todo el changarro”. Un elegante “no se apuren, aquí hay con qué”.
Así, México tiene hasta mediados de enero de 2027 para atender estos puntos, un plazo que suena más a una invitación a tomarse las cosas con calma que a una emergencia nacional. La AFAC probablemente resolverá todo en una tarde, usando los otros 89 días para actividades más productivas, como elegir el menú de la comida.




