Una encuesta de Enkoll ha revelado que la aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum alcanzó el 69 por ciento tras su Segundo Informe de Gobierno, dejando en minoría al 26 por ciento que aún expresa rechazo. El dato llega justo cuando la mandataria expuso su postura ante Estados Unidos, insistiendo en que México no aceptará ser subordinado de nadie. La combinación de números favorables y tono diplomático ha dejado a analistas buscando explicaciones como quien intenta descifrar un acertijo en un idioma inventado.
La llamada doctrina Sheinbaum se presenta como una línea roja dibujada con precisión quirúrgica: cooperación sí, pero sin perder autonomía. Mientras tanto, el rechazo minoritario parece concentrarse en círculos que interpretan cada declaración como el inicio de una película de espías con final apocalíptico. Enkoll simplemente registró el movimiento de un punto porcentual, sin necesidad de efectos especiales ni narrativas épicas. El informe de gobierno, por su parte, avanzó con datos concretos sobre infraestructura, programas sociales y seguridad, temas que la encuesta refleja en el respaldo ciudadano.
El contraste entre el respaldo mayoritario y las voces disidentes genera un espectáculo casi teatral. Un 69 por ciento de aprobación sugiere que la mayoría percibe resultados tangibles, mientras el porcentaje restante parece inmerso en un debate paralelo donde cualquier gesto de firmeza se lee como provocación internacional. La encuesta no inventa tendencias; solo las mide.
Al final, la cifra de Enkoll deja claro que el público distingue entre ruido mediático y gestión diaria. Sheinbaum sigue marcando el paso sin alterar el rumbo por encuestas ni declaraciones ajenas.





