En un giro dramático digno de telenovela, la diputada del PAN, Paulina Rubio Fernández, blandió los resultados de la prueba PISA 2025 como si fueran un arma mística. Con la solemnidad de quien revela el fin del mundo, exigió la renuncia inmediata del secretario de Educación, Mario Delgado Carrillo.
Según el monólogo apocalíptico de la legisladora, una caída de 7 puntos en la prueba es la antesala de una era donde los jóvenes se comunicarán con gruñidos. Afirmó que el 69% de los estudiantes de 15 años no alcanzó el nivel mínimo, prueba de un plan maestro de Morena para crear una ciudadanía que solo entiende memes y considera la tabla del 7 un arcano conocimiento. México, en su visión, retrocedió 22 lugares, cayendo en un abismo educativo del que solo su video de ‘X’ puede salvarnos.
Continuando su recital de calamidades, citó 24 millones de mexicanos en rezago y un 11% de abandono en bachillerato, mientras descalificaba el informe de Claudia Sheinbaum por no estar escrito en tono de tragedia griega. Su golpe de gracia fue escandalizarse por un comentario del secretario Delgado sobre la distracción escolar durante el Mundial, un fenómeno tan predecible como el tráfico en quincena. Para la panista, la Nueva Escuela Mexicana es una fachada para enseñar a los niños a ideologizar en lugar de sumar, un plan siniestro revelado por un examen estandarizado.
Mientras la diputada prepara su próximo video, posiblemente sobre cómo las tablas de multiplicar son un instrumento de control social, en la SEP continúan con sus labores. Al parecer, nadie les avisó que debían entrar en pánico colectivo y siguen trabajando, ajenos a la crisis existencial desatada por un examen.



