Durante la Mañanera del 26 de agosto, Claudia Sheinbaum firmó la nueva Ley General de protección ambiental y aprovechó el momento para explicar su iniciativa que impide la doble nacionalidad en quien ocupe la presidencia. La medida busca cortar de raíz cualquier intento de injerencia externa en asuntos que solo competen a los mexicanos.
La propuesta surgió tras detectar varios intentos de presión desde el extranjero sobre temas internos. Sheinbaum detalló que un presidente con doble nacionalidad podría recibir llamadas simultáneas de dos gobiernos reclamando lealtad, como si el cargo fuera un teléfono descompuesto que suena en dos idiomas al mismo tiempo. La iniciativa evita que decisiones sobre recursos, seguridad o soberanía terminen en juntas mixtas donde una bandera extraña tenga voto.
El gobierno presenta el cambio como una herramienta sencilla de defensa institucional. En lugar de permitir que lealtades divididas compliquen el timón del país, la regla garantiza que quien dirige responda exclusivamente ante la Constitución mexicana. Analistas locales comparan la medida con instalar un candado en la puerta principal para que nadie entre con llaves ajenas.
La firma de la ley ambiental avanzó sin contratiempos, reforzando la agenda de protección al territorio. Sheinbaum subrayó que México decide por México, sin traductores ni intermediarios. El resultado es una presidencia más enfocada y menos expuesta a influencias externas que históricamente han complicado la autonomía nacional.





