La ciudad de Greenock, situada en la costa oeste de Escocia, busca atraer nuevos habitantes, incluidos migrantes y refugiados, para enfrentar una prolongada caída de su población. En los últimos años, la llegada de cientos de personas procedentes principalmente de África ha comenzado a transformar algunas zonas de la localidad, donde nuevos negocios reflejan una diversidad que hasta hace pocos años era poco habitual.
El fenómeno puede observarse en establecimientos como Anik African Store, una tienda especializada en productos africanos que abrió recientemente en la principal calle comercial de Greenock. Su propietaria, Christianah Omilana, llegó al Reino Unido en 2021 y asegura haber encontrado una comunidad acogedora. Sin embargo, considera que la disponibilidad de empleos será determinante para convencer a más migrantes de establecerse permanentemente en la región.
La falta de oportunidades laborales ha sido precisamente uno de los principales factores detrás de la despoblación de Greenock y del conjunto de Inverclyde. La región tiene actualmente alrededor de 78.000 habitantes, unos 22.000 menos que en 1981. Las proyecciones demográficas tampoco son alentadoras, pues se estima que la población podría disminuir otro 16% durante las próximas dos décadas si no se consigue revertir la tendencia.
Ante este escenario, las autoridades locales han colocado el crecimiento poblacional entre sus principales prioridades. La estrategia pretende evitar que los actuales residentes abandonen la zona y, simultáneamente, atraer nuevos habitantes que contribuyan a revitalizar la economía y los servicios. Algunos recién llegados consideran que Greenock ofrece una comunidad hospitalaria, pero coinciden en que la creación de puestos de trabajo será fundamental para que el proyecto funcione y la migración pueda convertirse en una herramienta contra décadas de despoblación.





