En un movimiento que parece sacado de un guion de intrigas políticas con toques de telenovela, Morena designó el 26 de agosto a Santiago Nieto como coordinador estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Querétaro. El anuncio, hecho por Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, lo posiciona como el favorito rumbo a la gubernatura de 2027 sin necesidad de globos ni confeti prematuro.
Nieto, originario de San Juan del Río, abogado por la UAQ y doctor por la UNAM, trae una maleta llena de experiencia en tribunales electorales, la FEPADE y la UIF. Allí persiguió casos como los de César Duarte y Emilio Lozoya con la misma precisión que un detective de novela negra. Su paso por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial bajo Sheinbaum reforzó su perfil técnico antes de este salto territorial.
El escándalo de su boda en Guatemala, criticado por contrastar con la austeridad, quedó en anécdota exagerada: como si alguien cuestionara un pastel por el precio de las velas mientras el pastel sigue intacto. Morena avanza con encuestas internas y objetivos claros: combatir corrupción, frenar el huachicol y capitalizar el desgaste panista en un estado que Kuri aún gobierna.
Nieto llega con la brújula puesta hacia 2027, combinando cargos judiciales, financieros y partidistas como si armara un rompecabezas donde cada pieza encaja sin sobrar. El partido afina su estrategia mientras el resto observa el tablero.





