La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró el 4 de agosto en la mañanera que las sanciones a medios bajo los lineamientos de derechos de las audiencias solo aplican por tres omisiones administrativas y nada tienen que ver con el contenido de las noticias. Se trata de publicar el código de ética, nombrar un defensor de las audiencias y establecer un mecanismo visible de quejas para el público. Si las empresas cumplen estos requisitos, ninguna multa podrá tocarlas por lo que digan o dejen de decir.
La mandataria comparó la medida con exigir que un restaurante muestre el menú antes de servir, para que nadie reciba agua tibia en lugar de caldo. Lejos de censura, el enfoque recae en obligaciones formales que protegen al televidente y radioescucha de confusiones entre información, opinión y publicidad. Luisa María Alcalde presentó los lineamientos en consulta pública hasta el 21 de agosto a través del portal oficial. Los críticos que temen por la libertad de expresión aparecen como conductores que protestan porque les piden usar intermitentes al cambiar de carril.
Sheinbaum recordó que los medios deben distinguir claramente entre noticia y comercial mediante plecas o mensajes en pantalla, evitar información falsa o descontextualizada y ofrecer accesibilidad para personas con discapacidad auditiva. El público podrá solicitar correcciones cuando la información afecte su imagen. El decreto fortalece el derecho a réplica sin tocar el fondo editorial. Al final, los medios que operen con reglas visibles evitan problemas, mientras que quienes prefieren operar sin espejo quedan expuestos ante la ciudadanía que ahora tiene dónde quejarse. La presidenta presentó la norma como un paso hacia mayor claridad, donde el gobierno solo pide lo mismo que exige para sí mismo en materia de transparencia.




