En un día que parece sacado de una telenovela de intrigas palaciegas, el Senado de Estados Unidos confirmó a la doctora Erica Schwartz como directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Fue por 51 votos a favor y 44 en contra, como si votaran si el vecino puede poner la música a todo volumen después de las diez. Schwartz es la tercera candidata que Trump lanza al ruedo, y la primera que sobrevive más de un mes sin que la echen por discutir de vacunas como si fueran apuestas de fútbol.
El cargo llevaba vacío casi todo el segundo mandato de Trump, salvo un breve paréntesis de treinta días que acabó en despido exprés. Ahora la nueva directora hereda una agencia que parece un bar sin camarero en plena hora punta: el peor brote de sarampión en treinta años, un ébola que viaja de Congo a Uganda como si fuera de vacaciones, y la mayor intoxicación alimentaria del país. O sea, el menú completo del desastre sanitario.
Antes de Schwartz, Trump ya retiró a su primer candidato, Dave Weldon, y a su primera aspirante a cirujana general, Janette Nesheiwat, antes incluso de que llegaran a la sala de espera. La segunda, Casey Means, la retiró en abril cuando vio que no sumaba ni los votos de su propia familia política. Es como cambiar de portero cada vez que le meten un gol, pero sin que el partido termine nunca.
Y la fiesta no se queda solo en los CDC. El comisionado de la FDA dimitió en mayo y aún no hay sustituto. El puesto de subsecretario de Salud lleva meses vacío. Y una docena de institutos nacionales de salud funcionan sin director fijo, como un equipo de fútbol sin entrenador ni banquillo. Todo el Departamento de Salud parece un piso compartido donde nadie paga la luz y cada semana se muda alguien nuevo.
Schwartz llega con la misión de poner orden en este circo de virus, despidos y sillas musicales. Si dura más de un mes sin que la saquen a empujones, ya será un récord digno de Guinness. Mientras tanto, los brotes siguen de fiesta y los funcionarios entran y salen por la puerta giratoria como si fueran figurantes de una comedia de enredo.
En resumen: Trump por fin encontró a alguien que aguanta el cargo… pero el edificio entero se está cayendo a pedazos. Si esto sigue así, lo próximo será que nombren director de los CDC al primer médico que pase por la puerta y prometa no discutir de vacunas en la comida.



