Un escándalo sacude a la CIA tras el arresto de David Rush, ex alto funcionario de la agencia, en cuya vivienda en Virginia el FBI halló 303 lingotes de oro valorados en más de 40 millones de dólares, junto a dos millones en efectivo y decenas de relojes de lujo.
La redada, realizada el 18 de mayo, forma parte de una investigación por presuntas falsificaciones en su historial militar y académico. Según documentos judiciales, Rush solicitó internamente los lingotes alegando “gastos relacionados con el trabajo” entre finales de 2025 y principios de 2026. Enfrenta cargos por robo de fondos públicos y permanece detenido.
El caso ha generado alarma en la comunidad de inteligencia estadounidense. La exoficial de operaciones de la CIA Tracy Walder advirtió en el New York Post que el incidente podría indicar “un encubrimiento a gran escala” o fallos graves en los sistemas de supervisión y verificación de la agencia, que somete a sus candidatos a rigurosos controles de antecedentes, finanzas y contactos durante años.
“El hecho de que esto se les haya escapado de las manos me preocupa, porque podría haber otras personas que también se les hayan pasado por alto”, declaró Walder. El escándalo pone en entredicho la efectividad de los mecanismos internos de control de la principal agencia de inteligencia de Estados Unidos.


