La ONU le pone una queja a Estados Unidos por su pésimo servicio al cliente en la frontera

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Parece que a Estados Unidos le cayó una queja en el buzón de sugerencias de la humanidad, y no venía precisamente en papel membretado de lujo. Resulta que la ONU, en su papel de gerente de calidad del planeta, le sacó tarjeta amarilla al Tío Sam por el «pésimo servicio al cliente» que ofrece en sus centros de detención migratoria, donde la nueva política de «bienvenida» incluye un tour extendido del que no todos salen caminando.

Volker Türk, el mandamás de los derechos humanos que suena a nombre de villano de película de espías, salió con el ábaco en la mano para anunciar que la cifra de fiambres bajo custodia del Tío Sam ya va en 23 este año. Al parecer, están tratando de romper algún tipo de récord, pero nadie les ha avisado que no es una competencia olímpica. Todo esto mientras el presi Donald Trump, en su glorioso regreso, ha convertido la frontera en una especie de filtro de café humano, donde solo los más afortunados no terminan en el fondo de la jarra.

Pero la cosa no termina ahí. La ONU también se quejó del programa de «viajero frecuente» de Estados Unidos, que consiste en mandar a la gente de vuelta a lugares tan seguros como un nido de víboras o a países que ni sabían que existían en el mapa. «¡Le insto a que deje de mandar gente a Haití como si fuera un paquete de Amazon Prime devuelto!», exclamó Türk, probablemente mientras se mesaba la barba de la frustración. «¡Al menos denles un debido proceso, que no están pidiendo un reembolso, sino no morir!».

Y para ponerle la cereza a este pastel de estiércol, se filtró que la migra, mejor conocida como ICE, planea equipar a sus agentes con «guantes de toques», como si fueran un personaje secundario de los X-Men. Sí, leyó bien. Guantes que dan descargas eléctricas. Porque, ¿qué mejor manera de dar la bienvenida a un nuevo país que con una cariñosa sacudida de 20.000 voltios? ¡Es el apretón de manos del futuro!

La ONU advirtió que esto podría «incrementar la violencia», lo cual es como decir que echarle gasolina al fuego podría hacerlo más caliente. Sobre todo, viniendo de una agencia que ya tiene un historial de tiroteos más largo que la lista de espera para una cita en el seguro social. Al final, parece que el «sueño americano» ahora viene con una cláusula de riesgo de electrocución y una estricta política de no devolución.

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