Karoline Leavitt dejará su cargo como secretaria de prensa de la Casa Blanca a finales de agosto, en un importante cambio dentro del equipo de comunicación del presidente Donald Trump. La funcionaria explicó que decidió abandonar una de las posiciones más visibles y exigentes del gobierno estadounidense para dedicar mayor tiempo y atención a sus dos hijos pequeños, aunque continuará vinculada al mandatario como asesora externa.
Leavitt, de 28 años, hizo historia al convertirse en la secretaria de prensa más joven de la Casa Blanca y en la primera mujer embarazada en desempeñar esa responsabilidad. Tras el nacimiento de su segunda hija y una breve licencia de maternidad, regresó a sus actividades, pero reconoció las dificultades para combinar las exigencias permanentes del puesto con su papel como madre.
Su salida ocurre además en un momento político relevante para Trump, quien enfrenta una disminución de sus niveles de aprobación en medio de la guerra con Irán, el incremento de los precios de la gasolina y la proximidad de las elecciones intermedias. Leavitt se consolidó durante el segundo mandato como una de las principales defensoras públicas del presidente y mantuvo frecuentes enfrentamientos con periodistas durante sus comparecencias.
Trump aseguró que respeta la decisión y la describió como una de sus asesoras de mayor confianza. Leavitt adelantó que seguirá defendiendo públicamente al movimiento MAGA y al Partido Republicano desde fuera del gobierno. La Casa Blanca todavía enfrenta el reto de definir quién ocupará el puesto, mientras el equipo de comunicación se prepara para una etapa electoral especialmente intensa.




