El embajador estadounidense en Lima, Bernie Navarro, criticó un fallo judicial peruano que limita la supervisión del regulador Ositrán sobre el puerto de Chancay, megaproyecto operado por la empresa china Cosco Shipping Ports.
Navarro afirmó que EE.UU. “nunca permitiría” que un tercer país maneje activos estratégicos clave y calificó la situación como “muy peligrosa” para la soberanía peruana.
La declaración refleja la política de la administración Trump de contrarrestar la expansión china en infraestructura estratégica del hemisferio. Washington ha calificado a los inversionistas chinos como “depredadores” y busca promover inversiones propias en la región sin interferir en la autodeterminación de los países.
El episodio subraya la intensa competencia geopolítica entre EE.UU. y China en Latinoamérica, donde Pekín es el principal socio comercial de Perú. Analistas advierten que estas advertencias podrían avivar debates sobre soberanía y diversificación de inversiones en la zona.


