Rusia emerge como el mayor ganador económico del conflicto en Medio Oriente, iniciado el 28 de febrero de 2026 con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, según el diario británico Financial Times. Las arcas rusas reciben al menos 150 millones de dólares diarios adicionales por el alza en el precio del petróleo, suma que crece al sumar mayores ingresos por gas natural y carbón derivados de la inestabilidad regional y el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz.
The Guardian estima que Rusia ha obtenido alrededor de 6,900 millones de dólares en ingresos extras por exportaciones de combustibles fósiles en las dos semanas del conflicto, mientras que Financial Times proyecta entre 3,300 y 4,900 millones de dólares adicionales para finales de marzo. El cierre del estrecho disparó la demanda de crudo ruso por parte de India y China, generando entre 1,300 y 1,900 millones de dólares en impuestos a exportaciones petroleras. Estados Unidos flexibilizó sanciones, permitiendo ventas temporales y reduciendo presión sobre compradores como India.
El crudo ruso Urals, que cotizaba cerca de 40 dólares por barril el 27 de febrero, alcanzó 90 dólares en envíos a India y superó los 100 dólares el 9 de marzo (100.67 dólares), revirtiendo el descuento histórico y superando incluso al Brent (99 dólares). China absorbe el 48% del petróleo y 43% del carbón ruso; India, el 37% del crudo.
Aunque las exportaciones rusas cayeron 11.4% en febrero (6.6 millones de barriles diarios), los precios elevados ayudan a cumplir metas presupuestarias y acumular reservas, según analistas. El beneficio depende de la duración del conflicto, pero por ahora fortalece la economía rusa frente a sanciones previas y distrae la atención global de Ucrania.


