El rey Carlos III le corta el grifo a Harry: ‘Ya no eres príncipe, págate tus propios guardaespaldas’

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En un giro más predecible que el final de una telenovela de las nueve, el rey Carlos III ha decidido ponerle un alto al drama familiar. Con la sutileza de un elefante en una cristalería, el monarca le mandó a decir a su hijo pródigo, el príncipe Enrique, y a su esposa Meghan, que su membresía al club «Sangre Azul VIP» ha caducado oficialmente y que, por favor, dejen de pasarle la cuenta de la seguridad a la Corona.

Recordemos que esta parejita, en un arrebato de rebeldía digno de un adolescente al que le quitan el internet, renunció a sus «aburridas» obligaciones reales en 2020 para irse a Estados Unidos a… bueno, a quejarse de la familia real en podcasts y documentales. Como parte del paquete de «libertad», perdieron el servicio de niñeras con pistola, también conocido como protección policial pagada por el pueblo. Pero, ¡sorpresa!, después de unos años de sol, palmeras y jugosos contratos, decidieron que el clima gris de Londres no estaba tan mal y regresaron con todo y críos.

Ante el regreso inesperado, que generó más debate que el final de una serie popular, el rey Carlos III sacó su mejor pluma y redactó una carta que, en resumen, dice: «Queridos todos, para que no haya confusiones ni se me hagan los despistados, mi hijo y su señora son ahora ciudadanos de a pie. Trátenlos como a su vecino que pone la música a todo volumen los domingos. Lo de ‘su alteza real’ es para los que sí fichan en el palacio».

El comunicado, que fue divulgado por un tal lord Chambelán (que suena a nombre de mayordomo de película de misterio), aclara que los «miembros activos» son los que sí trabajan para «La Corona S.A. de C.V.» y, por tanto, reciben sueldo y prestaciones. Enrique y Meghan, según el memorándum, están en la categoría de «agentes libres», gozando de su «independencia financiera», que es una forma elegante de decir «arréglenselas como puedan».

Para rematar, el texto subraya que sus «labores caritativas» son ahora un «asunto personal», como coleccionar estampillas o hacer yoga. Parece que la vida de civil no viene con el manual de instrucciones incluido y que Enrique tendrá que empezar a buscar cupones de descuento para contratar seguridad, no vaya a ser que le toque defenderse él mismo como cualquier mortal.

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