Cuba mejoró notablemente su generación eléctrica tras recibir 100.000 toneladas de crudo ruso en Matanzas. Combinado con tecnologías nacionales para procesar petróleo pesado local, incorporó cientos de megawatts al sistema y redujo temporalmente los apagones.
Las refinerías cubanas lograron tratar con éxito el crudo nacional, produciendo gasolina, diésel y gas licuado. El ministro Vicente de la O Levy valoró el apoyo ruso, aunque admitió que aún es insuficiente para toda la demanda.
El canciller Bruno Rodríguez Parrilla denunció el “cerco energético” de Estados Unidos. El Gobierno impulsa baterías de almacenamiento, parques fotovoltaicos, un parque eólico y rehabilitación de centrales térmicas.
Estos esfuerzos, respaldados principalmente por Rusia, buscan mayor soberanía energética. Los avances, aunque parciales, muestran la resiliencia cubana ante más de 60 años de embargo.


