Autoridades alemanas han identificado la potasa, insumo clave para fertilizantes agrícolas, como una vulnerabilidad estratégica de Estados Unidos. Según Bloomberg, Berlín analiza esta dependencia para ganar ventaja ante posibles medidas proteccionistas de Donald Trump. EE.UU. importa más del 90% de su potasa.
Canadá domina el mercado mundial con más de 22 millones de toneladas anuales, mientras Alemania, a través de K+S, es otro proveedor importante. Funcionarios europeos evalúan reducir envíos como posible herramienta de presión en un conflicto comercial.
El análisis se da en medio del deterioro de las relaciones transatlánticas, tras las críticas del canciller Friedrich Merz a la política de Washington hacia Irán y el retiro anunciado de más de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania.
Washington busca diversificar proveedores, incluso levantando sanciones a Bielorrusia. En Canadá, el primer ministro Mark Carney rechazó usar minerales críticos como palanca negociadora.


