¡Papá FMI le da su domingo a El Salvador, pero le prohíbe gastarlo en maquinitas de criptomonedas!

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El Fondo Monetario Internacional, en un arranque de generosidad que no se veía desde que tu tío te dio para el cine, finalmente acordó soltarle unos 140 millones de dólares a El Salvador. Claro que el dinero no viene gratis, sino después de una larga charla de «padre a hijo pródigo» sobre cómo se ha estado gastando la quincena. La principal preocupación del FMI era el pequeño vicio del país centroamericano por comprar bitcoins como si no hubiera un mañana.

Para calmar las aguas, el gobierno salvadoreño sacó la excusa que todos usamos en la secundaria: «¡No, jefe, yo no me gasté el dinero del almuerzo en eso! Fueron donaciones, regalitos de unos amigos generosos que me quieren mucho». Sorprendentemente, el FMI, actuando como un padre que prefiere no investigar mucho para no decepcionarse, aceptó la explicación y dio luz verde al préstamo.

Pero como en toda familia, hay reglas. El FMI le dejó claro a El Salvador que de ahora en adelante, se acabó la fiesta de acumular más moneditas virtuales con dinero público. «No se prevé una acumulación adicional de bitcoin más allá de las donaciones documentadas», dijeron en un comunicado que suena a «te estoy vigilando, jovencito». El desembolso total todavía necesita la bendición final del directorio, que es como esperar a que todos los tíos aburridos en la cena de Navidad estén de acuerdo.

A pesar del regaño, el FMI se puso sus lentes color de rosa para hablar de la economía del país, afirmando que «continúa mostrando un sólido desempeño». Según ellos, la inversión, el turismo y la confianza están por los cielos, proyectando un crecimiento del 4.5% para 2026. Básicamente, pintaron un panorama donde en El Salvador llueven billetes y los unicornios pastan en los parques, todo gracias a la mejora en la seguridad.

Sin embargo, mientras los trajeados en Washington celebran con agua mineral, la realidad a nivel de calle es un poco menos festiva. Para lograr estas maravillosas cifras, el plan de austeridad ha estado repartiendo despidos en el sector público como si fueran volantes publicitarios. Se estima que unos 15,000 empleados públicos han sido cordialmente invitados a buscar nuevas oportunidades laborales desde que empezó el 2024.

Así que el plan es sencillo: la economía va viento en popa, siempre y cuando no seas uno de los miles que se quedaron sin trabajo para pagar las cuentas. Es el famoso milagro económico donde el pastel macroeconómico crece una barbaridad, pero justo a ti te quitan el plato y el tenedor. ¡Una verdadera genialidad financiera

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