Beth Hammack soltó que ya va siendo hora de apretar el tornillo poco a poco antes de que la economía se ponga como un adolescente al que le suben la paga de golpe. Según ella, un aumento de veinticinco puntos básicos no va a dejar a nadie en la calle, pero habrá que repetir la jugada varias veces porque el problema no se arregla con una sola colleja.
La banquera insistió en que la política actual no está ni mucho menos apretando demasiado, así que mejor empezar a cobrar el recargo antes de que el cliente se dé cuenta de que ya no le llega ni para el pan. Nadie sabe cuántos aumentos harán falta, pero Hammack dejó claro que no piensa esperar a que la cosa se ponga como una boda con tres suegras y sin barra libre.




