El medicamento para el corazón de Novo Nordisk resulta ser tan útil como un chaleco salvavidas de plomo

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Parece que los genios de Novo Nordisk, la misma gente que te vende la inyección mágica para perder peso que usa hasta tu tía, se tropezaron con la realidad. Resulta que su gran promesa para el corazón, un fármaco con el impronunciable nombre de ziltivekimab, no sirve para prevenir infartos ni derrames cerebrales. Es el equivalente farmacéutico a comprar un billete de lotería que ya salió perdedor la semana pasada.

Con la sutileza de un elefante en una cristalería, la farmacéutica danesa anunció que suspendía otros dos ensayos clínicos de su maravilla fallida. La decisión llegó después de que un estudio anterior demostrara que el medicamento tenía menos efecto que un placebo con sabor a desesperación. Parece que alguien en la oficina por fin hizo las cuentas y se dio cuenta de que seguir gastando dinero en esto era como intentar apagar un incendio con gasolina.

Para no quedar como unos completos incompetentes, un portavoz de la compañía citó a un comité de seguimiento de datos. Este grupo de sabios concluyó que había una “baja probabilidad de que se obtuviera un resultado diferente”, lo que en lenguaje para mortales significa: “Esto no va a funcionar ni aunque le recemos a todos los santos”. Básicamente, confirmaron que seguir adelante era una pérdida monumental de tiempo y dinero.

Como era de esperarse, a los inversores no les hizo ninguna gracia y las acciones de Novo cayeron un 0,6%, acumulando un retroceso del 10% desde el primer fracaso. Pero para que no se sientan tan solos en su miseria, la farmacéutica Novartis también informó que su propio medicamento experimental para el corazón fracasó miserablemente. Parece que toda la teoría científica detrás de estos fármacos está más cuestionada que la dieta de un político en campaña.

A pesar del desastre, en un acto de terquedad admirable, Novo Nordisk continuará con un último estudio para ver si, por un milagro, el ziltivekimab sirve de algo después de un infarto. Es el equivalente a buscar las llaves perdidas debajo de un farol, no porque se hayan perdido ahí, sino porque es el único lugar con luz. Mientras tanto, el resto de nosotros seguiremos confiando en métodos más probados para la salud del corazón, como no estresarse leyendo noticias sobre medicamentos inútiles.

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