La industria azucarera mexicana enfrenta un nuevo revés en su relación comercial con Estados Unidos, en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Las restricciones impuestas por el vecino del norte han reducido significativamente las exportaciones del endulzante nacional, lo que evidencia una desventaja estructural para los productores mexicanos.
En los últimos años, los envíos de azúcar hacia Estados Unidos han caído de forma considerable, pasando de volúmenes cercanos a 800 mil toneladas a menos de 200 mil en el ciclo más reciente. Esta reducción responde a los llamados Acuerdos de Suspensión, que limitan las cantidades exportables y establecen condiciones específicas para su comercialización.
Al mismo tiempo, el mercado mexicano ha visto un aumento en la entrada de jarabe de maíz de alta fructosa proveniente de Estados Unidos, lo que ha intensificado la competencia y desplazado al azúcar nacional. Este desequilibrio ha generado presiones adicionales sobre los precios internos y sobre la rentabilidad del sector.
Especialistas advierten que este escenario coloca a México en una posición desfavorable de cara a la revisión del T-MEC en 2026. Mientras el país busca renegociar mejores condiciones, la industria azucarera enfrenta un entorno complejo marcado por cuotas limitadas, competencia externa y un mercado interno debilitado.


