El petróleo se dispara y tu aguinaldo ya decidió volar, pero sin ti

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Si guardabas la esperanza de encontrar un boleto de avión barato para visitar a la tía en Navidad, el universo tiene un mensaje para ti: ¡Ja! El precio del petróleo ha decidido jugar a ser cohete espacial y superó los 100 dólares por barril, convirtiendo tu sueño de una escapada en una pesadilla para tu cuenta bancaria. Prepárate para unas fiestas tan caseras que hasta el pavo te lo traerá un repartidor en bicicleta.

El culpable de este drama financiero es el petróleo tipo Brent, que se cotiza a 105 dolaritos la pieza, como si fuera una entrada para un concierto de un artista que ya se retiró. Este juguetito ha subido casi un 70% en lo que va del año, un rendimiento que ni tu amigo el que invirtió en criptomonedas ha visto en sus mejores sueños. Con estos números, el combustible de los aviones se ha puesto más caro que el aguacate en enero.

Los analistas, con su seriedad de velorio, apuntan a los conflictos en Ucrania y Medio Oriente como los aguafiestas de la temporada. Parece que la cosa está que arde en el estrecho de Ormuz, y cuando ellos se pelean, el que paga el combustible para el avión eres tú, desde tu cubículo. Para colmo, Donald Trump ya avisó que el relajo no parará hasta después de las elecciones de noviembre, así que ve cancelando tus planes con tiempo.

Con este panorama, las aerolíneas no tienen la menor intención de bajar sus tarifas, faltaría más. De hecho, están desempolvando su truco favorito: los recargos por combustible, esos cargos extra que aparecen en tu cuenta como por arte de magia y que pueden sumar cientos de dólares. Hubo un breve momento de ilusión en agosto, cuando ANA Holdings los bajó porque el petróleo andaba por los 89 dólares, pero fue un espejismo en el desierto de tus finanzas.

Por si fuera poco, los expertos salen a dar consejos que nadie pidió. Un tal Jeffrey Goh, de una consultoría con nombre elegante, básicamente dijo que las aerolíneas no pueden exprimir al consumidor para siempre. Su gran consejo para la humanidad fue: «Si ve una ganga, no la deje escapar». Gracias, capitán obvio. Es como decirle a alguien perdido en el desierto que si ve un oasis, se tome un trago.

Así que, mientras los peces gordos del petróleo y las aerolíneas cuentan sus billetes, el resto de nosotros contamos los días para ver a la familia por videollamada. La buena noticia es que el internet de tu casa, aunque falle a medio saludo de la abuela, sigue siendo más barato que un tanque de combustible de avión. Por ahora.

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