Los genios financieros de Citi han desempolvado su bola de cristal y tienen noticias que alterarán tu rutina matutina. Según sus pronósticos, el fenómeno de El Niño viene con un berrinche climático de proporciones épicas, y ha decidido que el azúcar se convertirá en un artículo de lujo, mientras que el café será tan barato que podrías usarlo para bañar a tu perro. Prepárate para un futuro donde tus postres serán más caros que la gasolina y tu cafeína más asequible que el agua embotellada.
El drama del azúcar tiene su epicentro en la India, donde las lluvias han brillado por su ausencia y las reservas están más vacías que una cuenta de banco a fin de quincena. La situación es tan crítica que el gobierno está considerando importar un millón de toneladas de azúcar, una señal tan sutil como un elefante en una cristalería de que las cosas están muy mal. A este paso, endulzar el tinto va a requerir un préstamo bancario.
Y el problema no se limita a la India. Tailandia y la Unión Europea también están viendo cómo sus cosechas se marchitan bajo un sol inclemente. Todas las miradas se vuelven hacia Brasil, que ahora tiene la responsabilidad de endulzar al mundo entero. Pero hasta el gigante suramericano podría tener problemas, ya que las lluvias podrían aguarles la fiesta y ralentizar la producción. Básicamente, el mercado del azúcar está a punto de volverse una telenovela de las nueve.
Pero mientras el azúcar se prepara para su coronación como el nuevo oro comestible, el café arábica está a punto de recibir un golpe de humildad. A pesar de los temores iniciales sobre El Niño, Citi apuesta a que los precios del café caerán en picada. La razón es simple: Brasil, el mismo país del que depende el azúcar, está sacando café hasta por las orejas y exportando mucho más de lo que se esperaba.
La cosecha brasileña está prácticamente terminada y los barcos llenos de granos de café navegan por el mundo como si fueran una flota de salvación para los adictos a la cafeína. Se espera que esta avalancha de café brasileño llene los inventarios globales y ponga fin a la escasez, haciendo que tu dosis diaria de energía sea mucho más amigable con tu bolsillo.
Así que, el panorama es claro: prepárate para un futuro agridulce, o más bien, amargo y carísimo. Tu cartera llorará cada vez que compres un postre o una bebida azucarada, pero al menos estarás demasiado cafeinado y nervioso gracias al café barato como para poder dormir por la preocupación. Es el equilibrio perfecto del caos moderno.





