En un acto de generosidad que ha dejado a la nación sin aliento, pero no por la emoción, el gobierno de Javier Milei ha decretado un nuevo Salario Mínimo, Vital y Móvil. Prepárense para la avalancha de prosperidad: el sueldo base sube de 376.600 a 383.800 pesos, un monumental aumento del 1,9%. Con esta fortuna, los trabajadores podrán añadir, con suerte, un paquete de galletas de agua a su compra mensual.
El plan maestro del gobierno no se detiene ahí. Han diseñado un emocionante cronograma de aumentos mensuales que llevará el salario a la estratosférica cifra de 437.000 pesos para abril de 2027. Esto se traduce en incrementos mensuales de entre 7.400 y 7.800 pesos, lo suficiente para comprar dos cafés con leche y quizás un alfajor de oferta. Es una estrategia económica tan finamente calculada que parece diseñada para mantener el ánimo por los suelos, pero con una precisión milimétrica.
Esta decisión fue tomada unilateralmente después de que la reunión entre sindicatos y empresarios terminara peor que una cena familiar en Navidad. Los gremios, en un delirio de optimismo, pedían llevar el salario a 911.000 pesos, mientras que los empresarios ofrecían un aumento que fue calificado de «irrisorio». Al final, el gobierno intervino y fijó una cifra que logró lo imposible: ser aún menos generosa que la oferta irrisoria de los empresarios.
Pero el verdadero chiste se cuenta solo cuando comparamos el nuevo salario con la realidad. Según los expertos, la canasta básica para no ser pobre ronda los 1,5 millones de pesos. Esto significa que con el nuevo salario mínimo, un trabajador necesitaría clonarse tres veces y que todos sus clones trabajen a tiempo completo solo para que su familia pueda mirar la pobreza desde la vereda de enfrente.
Así que, mientras el gobierno celebra su gran logro, millones de argentinos revisan sus calculadoras con la esperanza de encontrar un error. Este «aumento» no solo define un sueldo, sino que también sirve de referencia para otras ayudas sociales, asegurando que la precariedad se reparta de forma equitativa. Con esta clase de aumentos, el único «móvil» que se podrá comprar es uno de juguete.





