El casi fichaje de Erik Lira por el AS Mónaco terminó convertido en una clase magistral de cómo el papeleo europeo puede echarlo todo a perder. El mediocampista mexicano de Cruz Azul lo tenía prácticamente todo listo: acuerdo firmado, exámenes médicos completados y maletas preparadas. Entonces se agotó el tiempo porque el AS Mónaco no consiguió liberar a tiempo una plaza para un jugador extracomunitario. El director deportivo del club, Thiago Scuro, se disculpó públicamente y reconoció que la operación se vino abajo por un tecnicismo administrativo relacionado con la demora en la salida de Folarin Balogun. La escena fue como ver a alguien llegar a la línea de meta y tropezar con una montaña de formularios sin firmar.
Scuro explicó que el acuerdo estaba cerrado y Lira preparado para viajar, pero la obligación de liberar la plaza ocupada por Balogun bloqueó todo en el último momento. Él mismo llamó al futbolista para disculparse y describió la conversación como extremadamente difícil, debido a que Lira había mostrado total compromiso y entusiasmo con el fichaje. El mercado de transferencias de la Ligue 1 cerró antes de que pudieran resolver la documentación, dejando al mediocampista mexicano varado pese a haber cumplido impecablemente con todo lo que le correspondía. Mientras tanto, el mercado de verano en Rusia cierra el 10 de septiembre, aunque esa ventana ya no tiene relevancia para esta historia.
Lira deberá ahora regresar a Cruz Azul y reincorporarse al plantel de Martín Anselmi. El episodio dejó en evidencia cómo una transferencia en el futbol moderno puede venirse abajo por una sola firma pendiente, y no por falta de talento o voluntad. Tanto el entorno del jugador como el club consideran que puede recuperar impulso en la Liga MX y volver a intentar dar el salto a Europa en enero.
Al final, cuando se trata de acabar con los sueños, la burocracia demostró ser más rápida que cualquier defensa.





