El índice de la Universidad de Michigan bajó a 51.7 puntos en agosto, una caída de 6 por ciento respecto a julio y de 11 por ciento frente al año anterior. Los consumidores expresaron pesimismo por la inflación que se niega a bajar y por el conflicto en Medio Oriente que eleva los precios de la energía. La directora de la encuesta señaló que el temor a más aumentos en la gasolina se mantiene tanto en el corto como en el largo plazo.
El desplome se observó en todos los grupos políticos, aunque fue más fuerte entre los republicanos. Los mayores de edad y los hogares de ingresos bajos y medios mostraron la mayor pérdida de optimismo. La encuesta se publica meses antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, donde el partido del presidente Donald Trump busca mantener el control.
Los precios mundiales de la energía subieron tras el inicio de las acciones de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. Teherán ha respondido atacando aliados de Washington y paralizando el estrecho de Ormuz, lo que afecta directamente el bolsillo de los conductores estadounidenses. Los consumidores anticipan que estos problemas seguirán empujando los costos del combustible.
La caída de la confianza refleja la preocupación constante de que la inflación permanecerá elevada en los próximos meses. Grupos de diferentes edades y niveles de ingreso coincidieron en que el panorama económico se ve más oscuro. La encuesta de la Universidad de Michigan confirmó que el optimismo se ha erosionado de manera generalizada.
Al final los estadounidenses parecen un grupo de amigos que llega a la fiesta con la billetera vacía y el tanque en reserva. La guerra, la inflación y las elecciones se combinan para que la gente prefiera quedarse en casa contando monedas en vez de salir a gastar. La confianza baja y el pesimismo sube como la cuenta del mecánico después de un viaje largo.





