Resulta que los noruegos tenían una alcancía olvidada debajo del sofá, y al romperla encontraron… ¡2.29 billones de dólares! Este fondo soberano, que es básicamente el monedero colectivo de todo un país, tiene más dinero que la cuenta del banco de todos tus tíos juntos después de cobrar el aguinaldo. Su fortuna está repartida por el mundo como si fueran estampitas de un álbum, pero con un claro favorito.
¿Y cuál fue el truco de magia para amasar semejante dineral? ¡Chips! El mandamás del fondo, un tal Nicolai Tangen, admitió sin pelos en la lengua que los semiconductores inflaron su billetera a niveles nunca antes vistos. Básicamente, apostaron todo a la tecnología como si fuera el caballo ganador en el hipódromo, y vaya que le atinaron con su rendimiento del 25.3% en ese sector.
Aunque reparten su fortuna en 67 países para no poner todos los huevos en la misma canasta, parece que su canasta favorita tiene barras y estrellas. Más de la mitad de su lana está metida en Estados Unidos, dejando al resto del mundo comiendo las migajas. La inversión en el Tío Sam es casi nueve veces más grande que la que tienen en Japón, demostrando que su amor por el capitalismo yanqui es más fuerte que el de un fanático por su equipo de fútbol.
El podio de sus consentidas lo encabeza Nvidia, donde tienen metidos más de 61 mil millones de dólares, seguida de cerca por Apple y Alphabet. Con estas cifras, los noruegos son dueños del 1.5% de todas las acciones del planeta, convirtiéndose en ese accionista incómodo que aparece en todas las juntas directivas para pedir más botanas gratis. Su estrategia ha sido tan buena que el fondo tuvo un retorno de 177 mil millones de dólares en solo seis meses.
Pero no todo es fiesta y descorchar champaña. Después de semejante panzada, el propio Tangen confiesa que ahora anda «un poco más nervioso» y «consciente de todos los peligros que hay ahí fuera». Es el clásico síndrome del que gana la lotería y ahora le da pánico salir a la calle por si le roban la cartera, aunque su cartera sea del tamaño de un país.
Así que ya saben, mientras usted se preocupa por llegar a fin de mes, en Noruega se preocupan porque su montaña de más de 2 billones de dólares pueda encogerse un poquito. Unos problemas son definitivamente más glamorosos que otros.




