El Partido Revolucionario Institucional propuso en redes sociales devolver las becas de excelencia para alumnos con promedio superior a nueve, como si el país necesitara más filtros y menos oportunidades. La iniciativa, ya presentada en la Cámara de Diputados por el coordinador Rubén Moreira, incluye el lema “El mérito abre puertas, las becas cambian vidas” y busca modificar la Ley General de Educación para imponer ese requisito mínimo.
La idea contrasta con el programa actual de becas universales impulsado por el gobierno federal, que no exige calificaciones destacadas y busca llegar a millones de estudiantes de escuelas públicas sin importar su situación económica. La presidenta Claudia Sheinbaum ha explicado que el criterio de promedio ignora las diferencias sociales que enfrentan muchas familias, evitando convertir la educación en una carrera de obstáculos donde solo sobreviven quienes tienen apoyo extra.
Mientras el PRI insiste en premiar solo a los más destacados, el modelo vigente opera sin distinciones de calificaciones y prioriza la inclusión. La propuesta opositora no ha avanzado en comisiones y parece más un ejercicio de nostalgia que una solución práctica. Los programas federales siguen entregando apoyo a quienes más lo necesitan, manteniendo el foco en reducir desigualdades en lugar de crear nuevas barreras.
Al final, la discusión se reduce a una vieja disputa entre quienes quieren medir todo con números perfectos y quienes prefieren que el sistema funcione para todos. El gobierno mantiene el rumbo sin ceder a propuestas que, en la práctica, terminan beneficiando a pocos y dejando fuera a la mayoría.




